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Acampando Bajo Tierra

Dicen que la mente es mas fuerte Que todo. Que el cuerpo es capaz de soportar situaciones impensables siendo guiado por el cerebro, que la fuerza no es tanto muscular como mental… Eso dicen, y después de haber vivido esta experiencia, lo confirmo yo también.

Un sábado de noviembre por la tarde, después de andar 7 meses mochiliando por Sudamérica, llegue a Vilcabamba Ecuador, a un refugio de camping llamado Rumi Wilco. Acá me encontré con una enfermera de España, Eva, y un ingeniero Ingles, Dimitri. Ellos también viajaban cada uno por su cuenta, pero la aventura que nos esperaba, nos uniría a todos en breve. En el hostal camping, había también una pareja de checoslovacos, adictos al trekking. Ellos traían un mapa del 2002, para la ruta 28 del parque Podocarpus, "Natural High" que supuestamente era una de sus rutas mas esperadas por su salvajez e intensidad. Dimitri también es montañista y se intereso tanto en la ruta 28 que hasta fotocopio el mapa, y entre el y Eva, lograron duplicar mi curiosidad por la selva Ecuatoriana también.

Pesaba mas mi intriga que el miedo, pero yo no me sentía preparada para mandarme 5 días a la montaña, y se ve que Eva andaba en la misma. Entonces decidimos ir con la idea de volvernos si se tornaba demasiado intenso el camino. Al día siguiente fuimos a comprar provisiones al pueblo, y armamos las mochilas bien livianas, con carpas, bolsas de dormir, abrigo, botiquín, y comida. Por suerte no había que cargar el

agua, ya que estaríamos rodeados de ríos.

Comenzamos un lunes a las 9am, nos mandamos 3 horas al rayo del sol por una quebrada seca de arcilla rojiza. Esta era tan empinada, que pensé que no podría llegar a la cima de la primera etapa, pero cuando no queda otra que subir, paso tras paso, de repente se llega. Del otro lado del infierno de calor, nos esperaba una caminata de dos horas por unas colinas verdes llenas de vacas y ríos, la cual me dio energía y animo para seguir, mientras los chicos insistían que las 3 horas de infierno rojizo habrían sido ya lo peor del viaje. La ruta entera consistía de caminitos súper angostos por los cuales entraban solo un pie delante del otro, con precipicio de uno y a veces los dos lados. La verdad, muy aterrador, aunque mi perspectiva de peligro cambiaría drásticamente en las próximas 48 horas.

El primer día termino después de 6 horas de caminatas intensas, mas que nada en subida, y los últimos tramos hasta cruzando ríos que nos llegaban hasta las rodillas! Los ríos se escuchaban desde lejos pero la selva Ecuatoriana es tan tupida que llegar hasta el agua era una lucha constante entre arboles enormes, lianas y bambú, y una nube de insectos permanente sobre la cabeza. Finalmente a eso de las 6 de la tarde, acampamos en la caza de charlie, una choza abandonada y cerrada, donde uno puede armar las carpas tranquilamente por el patio delantero. Esta choza de barro esta en el medio de la montaña, y una catarata enorme a 30 minutos provee agua potable para cocinar tomar y bañarse. Bajar hasta esa catarata fue un reto en si, ya que no hay camino y básicamente uno se tira por las plantas en una bajada empinada como a 45 grados, pero bañarse con agua helada después de transpirar todo el día no tiene precio.

Al día siguiente, arrancamos tempranito ya que deberíamos subir 2mil metros y llegar al corazón de la selva. Las primeras 4 horas caminamos en subida por la cima de 3 montañas. La vegetación se hacia cada vez mas densa, desde los tobillos, hasta el cuello, y de a ratos luchando contra arboles que nos dejaban en la sombra húmeda y sellada del mundo exterior, pero la vista era increíble, y dentro de todo había un sendero que seguir. Al bajar del otro lado, era notable la diferencia, sin duda habiamos atravesado una barrera ecológica. El bosque que cruzamos esta vez era de película. Agachados con las mochilas pasando por debajo de arboles caídos llenos de nidos de todas las formas olores y colores. Nos trepábamos agarrados de tallos y ramas como Tarzan, nos llenábamos de barro, de bichos de tajos en las piernas y en las manos, y entre los pájaros y quien sabe que bicherio, se nos escuchaba a los tres humanos pequeñísimos entre el interminable espectro de verdes, "ai, ouch, aia" pero muertos de la risa. Es difícil de explicar la adrenalina que produce conquistar una azaña de estas. La mezcla entre luchar, y lograr ser parte del organismo mayor y supremo que es la naturaleza. Pero no todo es risas y tropiezos, y del otro lado del bosque selvático nos esperaba la primer lección de vida y supervivencia.

Antes de acampar la segunda noche, debíamos atravesar una tierra flotante pantanosa compuesta de moho, raíces, y barro, por la cual caminamos unas 2 horas mas. Caminar es un decir, ya que hay que levantar las piernas a 90 grados con cada paso, y cada paso pesa mas y mas con la acumulación de barro agua y todo tipo de organismos dentro de las botas y hasta la cintura. Que mal la pasamos! No había ni rastro de camino seguro, solo marcas de animales y una que otra pisada de los checoslovacos que se habían ido un día antes que nosotros en la inmensidad asquerosa, montañosa y olorosa. La verdad, nos agarro una preocupación notable a los 3, pero era de día, teníamos ropa seca en la mochila, agua y comida, asique todo bien. Cuando finalmente llegamos a "la laguna sin nombre" como lo decía el mapa, nos tranquilizamos al saber que seguíamos en dirección correcta, pero ya exhaustos, decidimos cruzar un valle mas de montañas (otras 2 horas en subida y ya con altitud notable) y acampar en un lugar mas seco. Seco!? Como se nota que no conocíamos el terreno! De el pantano en adelante, la tierra se reducía a agua y raíces, era pisar y mojarse permanentemente. Pusimos la carpa donde se pudo, el peor lugar donde e acampado en mi vida! Pero dentro de todo, mas cómodo que la arena de noche, y teníamos ríos de agua potable por todos lados.

Los próximos días serian increíbles e increíblemente tenebrosos. En los valles de montañas selváticos, a eso de las 6 de la tarde, cae una neblina tan densa pero tan densa, que borra todas las montañas, sonidos y hasta nubla el pensamiento. La primer noche por allí pensábamos que se caía el cielo a pedazos, y nos metimos a la carpa tempranito, pero a eso de las 8pm el cielo se despeja de una forma en que las estrellas parecen bajar hasta las narices mismas, es un espectáculo que borra toda la mala sangre del cuerpo.

A la mañana siguiente, nos quedaba un valle que cruzar, y así llegar al ripio continental, la parte mas alta a 4100 metros, para cruzar después hacia el medio de la selva ecuatoriana, y bajar a Vilcabamba por el otro lado. En 3 horas subimos y bajamos y cruzamos el punto mas alto, fue un desafío mental mas que nada, ya que la maleza nos llegaba hasta el cuello, impenetrable y mojada y llenísima de abejas! Las abejas mata caballo que nos siguieron 2 días! Pero cruzamos! Y nos sentimos orgullosos de haberlo logrado. Ese día nos quedaban 6 horas de caminata por la parte mas densa del bosque, hasta llegar al próximo refugio, pero el sendero de esta parte del trek se había borrado por completo, y después de estar tres horas subiendo y bajando y sin progreso y ya sin agua, decidimos volver atrás y acampar una noche mas en el valle por precaución. Nunca tuve tanto miedo en mi vida, como cuando nos metimos entre las raíces de los arboles 3 metros bajo tierra tratando de encontrar un pase por ese bosque. Fue como nacer de nuevo desde el vientre de la pachamama, y así de asquerosos salimos también.

Esa tarde, cocinamos tranquilos lo ultimo que nos quedaba (un paquete de fideos) y evaluamos todas las opciones de avance, pero no se veía ningún lugar de paso ni remotamente menos denso por donde entrar, era realmente la selva pura perversa prepotente y permanentemente impenetrable. La neblina bajo mas densa aun de aquel lado, y el piso estaba aun mas empapado, y entre caras largas y lagos turbios y ruidos nuevos y miedos morbosos, decidimos volver atrás, y terminar el trek de una forma mas segura.

Esa noche dormimos incomodos pero tranquilos. El atardecer fue el mas increíble que e visto en mi vida. El cielo tapado de niebla de espuma de huevo y el sol anaranjadisimo reflejaba por debajo un incendio de llamas monstruosas. A eso de las 8pm salió una luna de papel metálico y reflectores de concierto de rock con el coro constelaciones y el eco de audiencia del viento que hicieron valerlo todo entero.

La ultima mañana decidimos bajar todo de una, ya con los cuerpos entrenados y la mente mas aun. Caminamos 10 horas sin parar! Bajamos 2mil metros, pasamos los pantanos, los bosques, la selva, las quebradas, los ríos, las lagunas, los vientos, las abejas, las vacas, los mosquitos, y la casa se charlie.. Donde un hombre a caballo nos comento que desde el 2008 nadie sube a la ruta 28.. Y porque estaban tan tapados los senderos. Nos reímos todos un rato, hablando de los osos, los zorros, las arañas y serpientes que rondan esas áreas, compartimos un poco de chocolate, y seguimos nosotros tres hacia la ciudad. Llegamos exhaustos a Rumi Wilco, nos bañamos y nos fuimos a comer a la ciudad un plato tan abundante de comida como si no hubiésemos comido en meses. Nos dolía todo el cuerpo, pero nos pesaba mas la felicidad, la cultura, la enseñanza, y el respeto de la madre naturaleza.


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Profile photo of Nanu Berks

Originally from Argentina, currently based in Austin, Tx, always in movement. Nanu started hitch-hiking and backpacking the world solo, linking with places and people, while living and learning. “This creative road to loving and lingering in the micro-moments is what brightens in us compassion and teaching, so we can echo in the eyes of new dreamers, and become once again tiny particles of dust in the chain of mother earth. To me nothing in this universe compares to traveling, physically, mentally, and spiritually, and so through my words, I aim to pass on the electrical current of trust, adventure, unknowness, and momentum, so we can all benefit at least a bit, from savoring a drop of cultural mist. I must love to live, and learn to proceed, imagine to feel, find to unwind, dive deep to creep, and peek at the roots. I must, and so I do, and now I write, to share with you.”



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